
Dios,
me despido de ti, rezándote esta oración.
Buenas noches, Jesús,
buenas noches, María,
buenas noches angelitos de las esquinas,
se está acabando el día,
y en la noche oscurecida
me muero de miedo.
Pero como sé que tengo angelitos en las esquinas
de mi cama,
y la virgen María, en el medio,
siempre estoy a salvo.
En el cielo nunca hay miedo
porque Tú estás en el viento.
¡Miro debajo de la cama,
qué espanto!
Me muero de miedo.
Buenas noches a todos,
y tranquila me quedo durmiendo.
Escrito por Teresa.



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